Guía NICE de Evaluación y Manejo Inicial al Trauma Grave (II)

Seguimos hoy con la traducción de los aspectos más destacados de la Guía NICE de Evaluación y Manejo Inicial al Trauma Grave, como continuación al post anterior, donde revisamos aspectos como el manejo de la vía aérea y del traumatismo torácico.

MANEJO DE LA HEMORRAGIA EN EL ÁMBITO PREHOSPITALARIO Y HOSPITALARIO

Vendajes y torniquetes en el ámbito prehospitalario y hospitalario

  • Use presión directa con apósitos simples para controlar la hemorragia externa.
  • En los pacientes con trauma mayor en alguna extremidad, utilizar torniquete si la presión directa no es suficiente para controlar una hemorragia que amenaza la vida.

Inmovilizador pélvico en entorno prehospitalario

Si se sospecha sangrado activo por fractura pélvica después de un traumatismo de alta energía:

  • Aplicar un inmovilizador pélvico (dispositivo específico) o
  • considerar un inmovilizador pélvico improvisado (sábanas anudadas, p ej), pero sólo si un inmovilizador pélvico no está disponible.

Agentes hemostáticos en entorno prehospitalario y hospitalario

  • Uso del ácido tranexámico por vía intravenosa tan pronto como sea posible en los pacientes con trauma grave y evidencia o sospecha de sangrado activo.
  • No usar ácido tranexámico por vía intravenosa si han pasado más de 3 horas desde la lesión en pacientes con trauma grave a menos que haya evidencia de hiperfibrinolisis.

Reversión de la anticoagulación en el ámbito hospitalario

  • Revertir rápidamente la anticoagulación en pacientes con un traumatismo grave que presentan hemorragia.
  • Los hospitales que admiten pacientes con trauma grave deben tener un protocolo para la rápida identificación de los pacientes que están tomando anticoagulantes y para la reversión de los agentes anticoagulantes.
  • Uso inmediato de concentrado de complejo de protrombina en adultos (> 16 años) con un traumatismo importante que tienen hemorragia activa y necesidad de reversión de emergencia de un antagonistas de la vitamina K.
  • No utilizar plasma para revertir un antagonista de la vitamina K en pacientes con trauma grave.
  • Consulte a un hematólogo de inmediato en caso de paciente adulto (> de 16 años) que tiene hemorragia activa y la necesidad de reversión de cualquier agente anticoagulante que no sea una antagonistas de la vitamina K.
  • Consulte a un hematólogo de inmediato en caso de paciente pediátrico (< 16 años) con trauma grave que tiene hemorragia activa y pueda necesitar reversión de cualquier agente anticoagulante.
  • No revierta la anticoagulación en pacientes que no tienen evidencia o sospecha de hemorragia activa.

Activación de protocolos de hemorragia masiva en el ámbito hospitalario

  • Utilizar criterios fisiológicos que incluyen el estado hemodinámico del paciente y su respuesta inmediata a la reposición de volumen para activar el protocolo de hemorragia masiva.
  • No se base en una herramienta de cálculo de riesgo de hemorragia aplicada en un momento concreto para determinar la necesidad de activación del protocolo hemorragia masiva.

Acceso circulatorio en entornos prehospitalarios

  • Para el acceso circulatorio en pacientes con trauma grave en el ámbito prehospitalario:
    • utilizar el acceso intravenoso periférico o
    • si el acceso intravenoso periférico falla, use el acceso intraóseo.
  • Para el acceso circulatorio en niños (< 16 años) con trauma grave, considere acceso intraóseo como primera opción si se anticipa que el acceso periférico pueda ser difícil.

Acceso circulatorio en el ámbito hospitalario

  • Para el acceso circulatorio en pacientes con trauma grave en el ámbito hospitalario:
    • utilizar el acceso intravenoso periférico o
    • si el acceso intravenoso periférico falla, use acceso intraóseo mientras se consigue un acceso central.

Reposición de volumen en entornos prehospitalarios y hospitalarios

  • Para los pacientes con hemorragia activa utilizar un enfoque restrictivo en la reposición de volumen hasta que el control inicial del sangrado haya sido definitivamente conseguido .
  • En el entorno prehospitalario, administrar el volumen mínimo necesario para mantener un pulso central palpable (carótida o femoral).
  • En el ámbito hospitalario, prioriza el control de la hemorragia, administrando el volumen mínimo necesario para mantener la circulación central hasta que el control del sangrado se haya conseguido.
  • En pacientes con shock hemorrágico y lesión cerebral traumática,
    • si el shock hemorrágico es la condición predominante, mantener el enfoque restrictivo en la reposición de volumen
    • si el daño cerebral es la condición predominante, ser menos restrictivos en la reposición de volumen, para permitir una adecuada perfusión cerebral.

Reposición de fluidos en entornos prehospitalario y hospitalario

  • En el entorno prehospitalario utilizar sólo cristaloides para reemplazar el volumen de líquido en los pacientes con hemorragia activa si los componentes sanguíneos no están disponibles.
  • En el ámbito hospitalario no utilizar cristaloides para los pacientes con hemorragia activa.
  • Para los adultos (16 años o más) utilizar una proporción de 1 unidad de plasma a 1 unidad de glóbulos rojos para reemplazar el volumen de líquido.
  • Para los niños (menores de 16 años) utilizar una proporción de 1 parte de plasma y 1 parte de glóbulos rojos, y basar el volumen en el peso del niño.

Protocolos de hemorragia en el ámbito hospitalario

  • Los hospitales deben tener protocolos de hemorragia específicos para adultos (16 o más) y niños (menores de 16 años).
  • Para los pacientes con hemorragia activa, empezar con un protocolo de ratio fijo para componentes sanguíneos y cambiar a un protocolo orientado por resultados de laboratorio en cuanto sea posible.

Cirugía de control de daños

  • Uso de cirugía de control de daños en pacientes con inestabilidad hemodinámica que no responde a la reposición de volumen.
  • Considerar la cirugía definitiva en pacientes con inestabilidad hemodinámica que están respondiendo a la reposición de volumen.
  • Uso de cirugía definitiva en pacientes cuyo estado hemodinámico es normal.

REDUCCIÓN DE LA PÉRDIDA DE CALOR EN ÁMBITO PREHOSPITALARIO Y HOSPITALARIO

Reducir al mínimo la pérdida de calor en pacientes con trauma grave.

MANEJO DEL DOLOR EN LOS ENTORNOS PREHOSPITARIOS Y HOSPITALARIOS

La evaluación del dolor

  • Evaluar periódicamente el dolor en pacientes con trauma grave usando una escala de evaluación del dolor adecuada para la edad del paciente, el grado de desarrollo y la función cognitiva.
  • Continuar en el hospital con la misma escala de evaluación del dolor que fue utilizada en el ámbito prehospitalario.

Alivio del dolor

  • Para los pacientes con un traumatismo importante, considerar el uso de mórficos por vía intravenosa como primera línea analgésica y ajustar la dosis según sea necesario para lograr el alivio del dolor.
  • Si no se ha establecido acceso intravenoso, considere la vía intranasal para administración atomizada de diamorfina (no disponible en España) o ketamina.
  • Considerar la ketamina en dosis analgésicas como un agente de segunda línea.

 

En la siguiente entrada terminaremos de traducir los aspectos más destacados de la Guía NICE de Evaluación y Manejo Inicial al Trauma Grave.

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2 Comments

  1. Creo que es muy importante y bueno el material, se debería masificar a todo nivel,
    soy Técnico en Emergencias Médicas, Bombero y Paramédico, cualquier aporte que pueda realizar cuenten conmigo.
    juan carlos ocayo carmona
    chile – calama.

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