La especialidad de Enfermería de Urgencias y Emergencias, una necesidad

El trabajo dentro del área de las urgencias, emergencias y catástrofes (y del paciente crítico en general) precisa de la adquisición de una serie de conocimientos y habilidades altamente específicas que, en conjunto, no forman parte de ningún plan de estudios universitario.

La ORDEN CIN/2134/2008, de 3 de julio, por la que se establecen los requisitos para la verificación de los títulos universitarios oficiales que habiliten para el ejercicio de la profesión de enfermero (ni ATS ni DUE) dice que el enfermero, al terminar sus estudios universitarios, debe adquirir, entre otras, la competencia de reconocer las situaciones de riesgo vital y saber ejecutar maniobras de soporte vital básico y avanzado.

La Directiva 2013/55/UE del Parlamento Europeo y del Consejo de 20 de Noviembre de 2013 (reconocimiento de cualificaciones profesionales) establece que los títulos de formación de enfermero (ni ATS ni DUE) responsable de cuidados generales acreditarán que el profesional en cuestión se encuentra, como mínimo, en condiciones de aplicar, entre otras, la competencia para, de forma independiente, tomar medidas inmediatas para mantener la vida y aplicar medidas en situaciones de crisis y catástrofe.

En el año 2012 la revista EMERGENCIAS de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES) publicaba un artículo sobre el pasado, presente y futuro de la enseñanza en enfermería de urgencias y emergencias según el cual dentro de los estudios de grado podíamos encontrar escuelas de enfermería que incluían la formación de urgencias y cuidados críticos (no desvinculados) como:

  • asignatura obligatoria (≈ 15%)
  • asignatura optativa (≈ 51%)
  • asignatura de libre configuración (≈ 12%)
  • y cursos de postgrado (≈ 22%)

En un estudio que se está realizando en la actualidad y del cuál solo voy a aportar unos datos parciales a modo de pincelada, se ha realizado una encuesta a alumnos de 4º de enfermería para conocer su opinión sobre la formación recibida en aspectos relacionados con las urgencias y emergencias. Los resultados son bastante llamativos:

  • Solo el 5,2 % de los alumnos consideran que la formación recibida es suficiente
  • Casi el 30% de los alumnos no realiza rotación por el Servicio de Urgencias Hospitalarias
  • El 65% de los alumnos no realiza rotación por un Servicio de Emergencias
  • Más del 80% de los alumnos considera que no ha adquirido las competencias necesarias para trabajar en un Servicio de Urgencias Hospitalario.
  • El 92% de los alumnos considera que no ha adquirido las competencias necesarias para trabajar en un Servicio de Emergencias

Parece evidente que los enfermeros, cuando salen de las universidades y comienzan su vida laboral, carecen de una formación básica y común que les permita afrontar con calidad y seguridad la atención del paciente en urgencias y emergencias (o del paciente crítico en general).

Una especialidad de enfermería en urgencias y emergencias se encargaría de la formación de los profesionales en la prestación de atención sanitaria en unas áreas que requieren un alto nivel de cualificación.

ALGUNAS RAZONES MÁS 

  • La persona enferma o herida que precisa de atención urgente o de emergencias presenta procesos de manera aguda, con formas variables y evolución cambiante en poco tiempo. Puede tener comprometida su vida, debido a la importancia del o los órganos afectados, y necesita de una
    respuesta rápida. Es indispensable una asistencia y cuidados que sólo pueden ser ofrecidos por profesionales cualificados y especializados, con unos conocimientos y habilidades específicos. La enfermería de urgencias y emergencias debe tener además un amplio conocimiento de los medios y equipos disponibles, de sus aplicaciones y sus complicaciones, para que puedan ser utilizados en cada situación concreta.
  • La industrialización y desarrollo tecnológico aumentan la probabilidad de aparición de catástrofes. El terrorismo, los conflictos bélicos, los fenómenos sísmicos y climatológicos causan anualmente miles de víctimas en todo el mundo. En una situación de catástrofe los recursos materiales y humanos son insuficientes, las infraestructuras se destruyen o son gravemente dañadas, etc. Todo ello hace que sea necesario un abordaje concreto y profundo de la gestión, organización y atención sanitaria de las catástrofes. Los acontecimientos catastróficos más recientes así como el problema creciente del terrorismo nos muestran la necesidad de contar con personal sanitario con una preparación especializada para poder dar respuesta asistencial a esas circunstancias y a todas las personas afectadas en dichas situaciones.

  • El Real Decreto 836/2012, de 25 de mayo, por el que se establecen las características técnicas, el equipamiento sanitario y la dotación de personal de los vehículos de transporte sanitario por carretera, presentaba como novedad la posibilidad de dotar las ambulancias asistenciales tipo C, destinadas a proporcionar Soporte Vital Avanzado, con un técnico-conductor y con un enfermero, precisando del médico solo cuando la asistencia a prestar lo requiera. Esta normativa regula un tipo de recurso que ya existía desde hacía años en los Servicios de Emergencias de algunas Comunidades Autónomas (Andalucía 1999, Canarias 2003, Euskadi 2006 y Cataluña 1990), ha fomentado su desarrollo e implantación en otras comunidades (Castilla La Mancha, Madrid, Valencia…), y debería poner fin a la diversidad de denominaciones existentes para este tipo de recurso (sanitarizada, intermedia o enfermerizada), aclarando que legalmente las unidades tipo C con un enfermero como máximo responsable del equipo, son unidades de Soporte Vital Avanzado. A efectos operativos se usa la nomenclatura de Soporte Vital Avanzado Enfermero (SVAE) o Médico (SVAM) para diferenciar los dos tipos de recursos. En este tipo de recurso, el enfermero, de forma autónoma, realiza técnicas y presta cuidados avanzados de urgencias y emergencias, siguiendo guías de actuación o protocolos aprobados por su servicio y avalados, en algún caso, por colegios profesionales.

Fuente: https://twitter.com/emergenciescat

  • La incorporación de enfermería en los Centros Coordinadores de Urgencias (CCU), que, aunque relativamente reciente en muchas comunidades, se está realizando de manera progresiva. En la mayoría de esos centros la actividad y competencias del enfermero coordinador ha ido en aumento debido a los grandes resultados obtenidos en la gestión de las demandas, coordinación de recursos en emergencias y transporte secundario, regulación de servicios preventivos y consulta sanitaria a través del teléfono.

  • La realización del triaje enfermero en los Servicios de Urgencias Hospitalarios (SUH) requiere también una formación específica en urgencias, emergencias y atención al paciente crítico, y, según el Grupo de Trabajo de Triaje de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias, una experiencia mínima profesional en un SUH de un año.

Es decir, la enfermería de urgencias y emergencias realiza su trabajo en unas circunstancias tan particulares que hace que se plantee continuamente la necesidad de una marco competencial distinto del resto de los profesionales enfermeros. Su trabajo, prestando atención sanitaria en situaciones de riesgo vital o en catástrofes, o en la coordinación de recursos, le asigna unas responsabilidades que requieren una formación especializada y un mayor desarrollo de su autonomía, por lo que es necesaria una adaptación a todos los niveles de la normativa actual para conferirles el respaldo legal adecuado a su realidad.

Así parece corroborarlo el hecho de que, en las ofertas públicas de las diferentes Comunidades Autónomas españolas para la contratación de personal de enfermería, se mantengan listas diferenciadas para los servicios de urgencias y emergencias, exigiendo a los profesionales formación y experiencia previa en este ámbito asistencial para poder optar a un contrato laboral. Incluso en la Comunidad de Madrid existe un registro específico y obligatorio para los profesionales que ejercen su labor en el trasporte sanitario, de tal manera que es necesario cumplir los requisitos de inscripción (que incluyen formación específica, o formación y experiencia) y de reacreditación para poder trabajar en cualquier servicio de emergencias (público o privado) dentro de la comunidad.

Incluso en el informe sobre “Las urgencias hospitalarias en el SNS: derechos y garantías de los pacientes. Estudio conjunto de los defensores del pueblo” publicado en el año 2015, se concluye en el punto 11 que, “Atendiendo a la importancia de los SUH en la actividad hospitalaria y, por lo tanto, en la atención sanitaria en general, resulta conveniente la definición de una especialidad médica y de enfermería de urgencias y emergencias que forme específicamente a estos profesionales y delimite el alcance de sus competencias clínicas”. 

A pesar de todo lo anteriormente expuesto, la legislación española no establece las urgencias, emergencias y catástrofes ni el cuidado del paciente crítico como especialidad primaria para los enfermeros.

Resulta evidente que el sistema de salud ha de garantizar unos profesionales capacitados para atender a esta demanda y ello no es posible si no se aborda desde una formación específica para ello. Tenemos la obligación de poner a disposición de los usuarios todos los recursos adecuados y prestar unos cuidados de calidad, siendo necesario para ello conseguir un alto nivel de capacitación a través de una formación especializada de nuestros profesionales y un reconocimiento laboral adecuado a sus competencias.

El trabajo desarrollado por los profesionales enfermeros en la atención de urgencia y emergencia se caracteriza por la gran variabilidad en el entorno, con una presión ambiental y asistencial importante y en ocasiones con limitación de recursos, de ahí que se haga necesario completar las áreas de atención general con una formación especializada que les dote de unas habilidades y conocimientos específicos en urgencias, emergencias y catástrofes sin olvidar el desarrollo de otras competencias transversales necesarias para su actividad profesional.

Para concluir, os dejo este vídeo de mi amigo Iván Requena, enfermero del SEM de Catalunya y que surgió tras una ponencia sobre las competencias y el perfil profesional del enfermero de urgencias y emergencias en la que hablé de la necesidad de la especialidad. Gracias Iván!

 


Otras fuentes:

Presente y Futuro de la Enfermería en la Asistencia Prehospitalaria en España https://www.emsworld.com/article/217978/presente-y-futuro-de-la-enfermeria-en-la-asistencia-prehospitalaria-en-espana

 

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4 Comments

  1. Y no sería más fácil y lógico que fuera una formación nueva desde 0 ,dedicada exclusivamente a emergencias ?
    Lo que digo no es ninguna locura ,es lo que hay en Reino Unido , Alemania , Austria , EEUU , toda centro America y Sudamerica ,Australia y en casi toda Asía .

    No se ,llamadme loco.

    No hace falta hacer 4 años y después un máster.Lo lógico sería aprovechar esos 4 años para formar al personal en emergencias.

    • Perdon Lucido por comentar, soy enfermero con experiencia profesional en Reino Unido, tanto en el ámbito de cuidados intensivos como en el ámbito de urgencias. Aquí en Reino Unido la universidad se dedica a la parte completamente teórica y los estudiantes cuando están en prácticas solo pueden hacer los cuidados básicos, nada más lejos de eso… Ni si quiera hacer un gas arterial de la linea arterial, ya que involucra contacto con sangre. Si realmente es eso a lo que te refieres como formación específica, permiteme que discrepe. Es verdad que existe formación de paramedico en ambulancias, pero eso solo ha conseguido lo siguiente: que no haya ni enfermeros ni médicos en las ambulancias y saturar las emergencias.
      Por otra parte, no estoy de acuerdo con el sistema especialista al que vamos en España. En el reino unido he visto enfermeros, especializados, negarse a dar cuidados a pacientes porque hacen años que no están en la planta. Y aunque nos especialicemos, seguimos teniendo que proporcionar unos cuidados básicos apropiados.

      Sólo como reflexión tanto para la autora del texto, espero que no se molesten. 🙂

      • No estoy hablando en ningún caso de la formación de UK. No entiendo a qué te refieres con lo primero.

        De lo segundo, dudo que una enfermera especialista en urgencias y emergencias no fuera capaz de dar unos cuidados básicos a un paciente…lo hacemos a diario. Míralo de otro modo…es normal que una enfermera que lleva años en consultas se suba a una UVI móvil porque le ha tocado por bolsa de trabajo??, o porque ha pedido traslado porque le va bien el turno??

      • Coincido plenamente con Carlos Herrero. No se puede llevar a lugar dar prácticas a pacientes, si no hay un entrenamiento muy intensivo. Ir de…sólo lleva a fallos..muy graves.

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